Combustibles fósiles

Muchas centrales eléctricas queman combustibles derivados del carbono y emiten dióxido de carbono (CO2).

El CO2 emitido a la atmósfera tiene un impacto negativo en el clima del planeta. Los ingenieros han usado diferentes estrategias para reducir la cantidad de CO2 que se emite a la atmósfera.

Una de esas estrategias consiste en quemar biocombustibles en lugar de combustibles fósiles. Mientras que los combustibles fósiles proceden de organismos que murieron hace mucho tiempo, los biocombustibles proceden de plantas que han vivido y han muerto recientemente.

Otra estrategia consiste en atrapar una parte de CO2 emitido por las centrales eléctricas y almacenarlo a cierta profundidad bajo tierra o en el mar. Esta estrategia se llama captura y almacenamiento de carbono.

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Captura y almacenamiento de carbono

La captura y almacenamiento de carbono implica atrapar una parte de CO2 emitido por centrales eléctricas y almacenarlo donde no pueda volver a ser emitido a la atmósfera. Un posible lugar para almacenar el CO2 es el mar, ya que el CO2 se disuelve en el agua.

Los científicos han desarrollado un modelo matemático para calcular el porcentaje de CO2 que sigue almacenando después de bombearlo al mar a tres profundidades diferentes (800 metros; 1,500 metros y 3,000 metros). El modelo se basa en el supuesto de que el CO2 se bombea al mar en el año 2000. El siguiente gráfico muestra los resultados de este modelo.

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